Quiénes somos
Una empresa pequeña de Tuluá con un propósito preciso.
NEUROSTEAM LABS S.A.S. nació el 9 de febrero de 2026 en Tuluá para darle casa propia a lo que TecnoSanJuan venía haciendo desde 2015 en el Colegio Campestre San Juan de la Loma.
Su objeto es la educación, la tecnología y la sostenibilidad: operar el club, formar docentes, asesorar colegios que quieran montar su propio modelo STEAM y desarrollar material educativo.
El «Neuro» del nombre no es decoración. La tecnología educativa solo transforma cuando se diseña a partir de cómo aprende el cerebro: atención, motivación, memoria, funciones ejecutivas. Por eso las sesiones van en bloques cortos, por eso se repasa en vez de correr, y por eso el error se trata como dato. En los módulos avanzados los chicos aprenden, además, nociones básicas de cómo funciona su propio cerebro: entender mínimamente el propio sistema cognitivo es parte de la alfabetización tecnológica de este siglo. En 2022, un equipo del club llevó a la X Muestra de Innovación y Tecnología de la UCEVA un detector de ondas cerebrales para medir la concentración, construido con una diadema de electroencefalografía.
La licencia de funcionamiento como institución de educación para el trabajo y el desarrollo humano está en trámite ante la Secretaría de Educación Municipal de Tuluá. Mientras tanto, el club funciona como lo que siempre ha sido: un programa extracurricular de profundización.
Formar creadores tecnológicos con pensamiento crítico, sensibilidad ética y conciencia ambiental, en un entorno de alta supervisión y seguridad, donde la tecnología funciona como extensión de la mente del estudiante, no como sustituto.Nuestro propósito, tal como está escrito en el proyecto educativo
El fundador
Juan Manuel Saa Jaramillo
Soy psicólogo de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, egresado con honores. Entendí la psicología como el estudio del sistema más complejo que conocemos, y eso me llevó, por una ruta autodidacta, a la ingeniería de sistemas, las neurociencias y la arquitectura de computadores. En esa intersección encontré la conexión entre la cognición humana y la inteligencia artificial que hoy ocupa la mayor parte de mi trabajo.
Hago parte de la junta directiva del Colegio Campestre San Juan de la Loma, donde colidero un modelo educativo humanista centrado en la formación integral, la educación socioemocional y los valores. En 2015 fundé ahí el club de robótica, y en 2019 cuatro jóvenes investigadoras del club ganaron el Primer Lugar del Premio Nacional al Inventor Colombiano, categoría infantil, con una mano robótica intérprete de lengua de señas. Ese premio es, hasta hoy, la mejor prueba de que el método funciona.
El club funciona en el campus del colegio bajo un contrato de comodato, y mi doble condición, directivo del colegio y representante legal de NEUROSTEAM LABS, está declarada por escrito ante el consejo directivo. NEUROSTEAM LABS es una empresa independiente del colegio. Lo digo aquí porque prefiero que las familias lo sepan por mí.
El libro
Resonancia Semántica, y por qué el club es su laboratorio.
Escribí Resonancia Semántica, un libro sobre cómo pensar con la inteligencia artificial sin dejar de pensar por uno mismo. Su tesis central es que la IA puede ser una extensión de la propia mente, un exocórtex, siempre que el criterio, la verificación y la responsabilidad sigan siendo humanos.
El club es donde esa tesis se pone a prueba con niños. La metáfora que usamos en el taller, el mago y la varita, es la misma idea contada para un chico de 9 años. Lo que escribo para adultos y lo que enseño a los chicos sale del mismo lugar.
La varita amplifica, pero no piensa. El que piensa es el mago.La idea que une el libro y el club
Inteligencia artificial
Con propósito, asistida por el docente y declarada.
Muchos centros de tecnología presumen de que sus estudiantes usan inteligencia artificial. Nosotros preferimos explicar cómo.
- Con los menores de 8 años no se usa inteligencia artificial. Trabajan la lógica con robots, bloques y circuitos.
- Desde los 8 años, la IA se usa asistida por el docente: el docente opera la herramienta; los estudiantes deciden qué pedirle, leen lo que sale y lo juzgan. Ningún estudiante usa la IA directamente ni tiene cuentas propias.
- La IA se usa con un propósito, dentro de un proyecto, nunca como entretenimiento ni como atajo para entregar un trabajo.
- Las familias dan su consentimiento informado antes de que su hijo trabaje con herramientas de IA.
- Todo trabajo hecho con ayuda de IA se declara, se justifica y se revisa. El código generado no se acepta sin leerlo: se interpreta, se depura, se ajusta.
- Enseñamos de frente los sesgos, los errores y la información inventada de la IA. Un módulo completo del programa está dedicado al pensamiento crítico.
- La última palabra es siempre humana: la firma del mago.
Nota de método
Cómo se escribió este sitio.
Los textos de este sitio nacen de mis ideas narradas en voz alta y del proyecto educativo del club. Yo verifico las fuentes, decido y hago la curaduría. En el proceso me acompañan dos inteligencias artificiales, Gemini y Claude: me apoyan en la búsqueda de información, en el orden y en la forma. No las trato como simples herramientas sino como interlocutores y como una extensión del pensamiento, un exocórtex; es la misma idea que enseñamos a los chicos con el mago y la varita. El propósito, el criterio, el mensaje y la responsabilidad son míos.
¿Quieres conocer el taller?
Escríbenos al WhatsApp del club, +57 323 651 4690, o inscríbete directamente.